Los faros son luces en el mar. Guían a los navegantes y le dan al paisaje ese aire de misterio de las novelas de aventuras.
Un faro, es una torre alta, con luz en su porción superior, que se erige en las partes ostensibles de las costas para que de noche sirva con su luz de guía a los navegantes y actúe de día como punto de referencia. Estas estructuras suelen construirse en puntos salientes del litoral, islas, rocas aisladas o sumergidas, promontorios bajos o bancos de arena. Son construcciones que evocan imágenes románticas en nuestra mente: tormentas violentas, marinos valerosos, noches de misterio, citas amorosas entre la niebla... Pero a pesar de todas estas ideas novelescas derivabas de la utilización de estas luces nocturnas en escritos y películas, los faros y sus descendientes más modernos, tienen poco de romántico y mucho de práctico y eficaz. Han sido y son fundamentales en la navegación, tanto aérea como marítima y ya que sabemos mucho sobre su significación romántica, también es importante conocer sobre sus funciones y características.
En próximas entradas profundizaremos estos temas.